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Niños abandonados, niños maltratados.

En la entrada anterior nos preguntábamos qué pasa con los niños cuyos padres son negligentes o maltratadores/abusadores.

En el primer caso el niño queda abandonado a su suerte, sin nadie que responda a sus necesidades, ya sean el lloro, el hambre, el miedo o simplemente, el juego y la necesidad de afecto. Un niño no puede crecer sin amor, ni tampoco su cerebro, que tendrá serias limitaciones en su desarrollo. Estos bebés se convertirán en adultos desconfiados o sumamente dependientes, ya sea porque han aprendido a no esperar nada de nadie o porque han tenido que perseguir incansablemente a su figura de apego para tener su afecto. Por otro lado, la dificultad de establecer vínculos sanos en las sucesivas parejas que se encuentren en su vida adulta estará limitada. El primer modelo de pareja que tenemos es el de nuestros padres, y es a través de la relación con estos (y de la que vemos que ellos tienen) que aprendemos a vincular con los demás. Imaginemos cómo vinculará en un futuro un niño que ha sido abandonado o que no ha recibido atenciones de sus padres.

En el segundo caso, un niño que vive el maltrato y/o el abuso queda desamparado frente a su maltratador. En muchas ocasiones, el adulto que no agrede y debería proteger al niño está ausente (una madre que no ve, o no quiere ver, el abuso que el otro progenitor). De este modo, se crea una paradoja de la cual el niño no puede escapar. El adulto agresor es a la vez el único que le da cariño y afecto. Los momentos de terror se alternan con los de cariño. El niño empieza a creer, a través de la manipulación del adulto, que es su culpa todo lo que está pasando, que se lo merece y que si habla algo malo pasará. A parte de esto, cree que «a papá» le pasa algo malo y que él es el responsable, y que son sus actos los que hacen que «papá» (u otro agresor) actúe de una manera u otra. A fin de cuentas, el niño aprende que el mundo es un lugar impredecible, al igual que los adultos que le rodean e incluso él mismo.

Seguiremos viendo en entradas posteriores cómo se desarrolla el cerebro de estos niños, qué comportamientos son típicos y cómo podemos ayudarles.

 

Centro Noguerol, solución al maltrato

 

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